La primera demo la jugué 3 veces, la segunda demo la jugué 2 veces seguidas, conté los días hasta el 30 de Octubre. Al fin, después de noches soñando con este juego nos llegó el Call of Duty.
Los que tienen un poco de memoria recordarán hace unos años un juego de acción llamado Medal of Honor, un juego realmente excepcional ambientado en la Segunda Guerra Mundial (si no lo probaron todavía no se lo pierdan).
Lamentablemente o tal vez afortunadamente la empresa que creo el Medal of Honor se dividió en 3 universos paralelos. El primero llamado 2015 está trabajando ahora en Men of Valor: Vietnam (ojo con este juego), el segundo Tko se quedó en EA Games para hacer la expansión Breakthrough para el Medal of Honor y el tercero, Infinity Ward, nos trae en este Call of Duty.
Este juego tiene una campaña que abarca 3 bandos diferentes, los 3 bandos aliados que pelearon en Europa; estadounidenses, británicos y soviéticos. En cada bando tomamos el rol de un soldado raso luchando por sobrevivir.
Call of Duty es un juego de acción en primera persona con el slogan “no man fights alone” (ningún hombre pelea solo), y eso es exactamente lo que pasa en este juego. En muy pocos momentos estamos sin la compañía de un compatriota, a veces puede ser solo un puñado mientras que otras veces tenemos cientos de hombres.
La jugabilidad está enfocada puramente en la acción y nada más que la acción.
Lo único que necesitamos es limpiar del mapa, desde el principio a final, a todo
enemigo que se nos cruze en el camino. No tenemos que buscar botones o llaves,
no hace falta colocar tropas en posiciones estratégicas, no hay rutas
alternativas, simplemente caminar por el único camino abierto y matar.
La idea del juego podrá parecer bastante aburrida y simple, de hecho lo sería si
no fuera por 2 palabras: “scripts” y “emoción”.











