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Análisis sobre Bastion

Autor: ChamaLeona

Episodio 1

Esa mañana salí y algo me cayó en la cabeza. A primera vista, parecía un bollo de papel insignificante pero me llamó la atención el tamaño y decidí recogerlo. Al abrirlo, vi que se trataba de un texto escrito en algún lenguaje tribal que creí poder descifrar. Mis estudios grafológicos me permitieron hacer una traducción clara de lo allí expuesto. Era un cuento y decía algo así:

"Toda historia debería empezar por el principio. Pero, en este caso, no es tan sencillo. Apenas desperté de una larga pesadilla, sentí el frío del viento y no venía de una ventana abierta. Estaba en mi habitación, mejor dicho, lo que quedaba de ella. Miré hacia arriba y pude ver las estrellas. También las vi en los costados y por debajo. Las paredes y el techo se habían ido. El paisaje era una verdadera calamidad. Caelondia parecía Fantasia luego de que la Nada la arrasara. Por un momento, pensé que era un efecto de las bebidas espirituosas. Esa noche había estado en el Saloon de Rondy y había vuelto a casa bastante alegre. Entretenido por las anécdotas de los hermanos Jackson, los Grady y las miradas de Nacie (a quien nunca pude acercarme por cobardía) me quedé más tiempo de la cuenta. Oh... Nacie. Me encantaba cómo se arreglaba el pelo con ese cristal que descomponía la luz en reflejos de colores. Tenía la frente graciosamente adornada con destellos. El barrete de cristal estaba de moda pero, en ella, se veía único.

Salté de la cama y avancé hacia donde estaba la puerta. Ahora, sabía que no alucinaba. Allí, sólo cabía lugar para el abismo. Recordé la historia del arqueólogo que sólo a través de la fe logró caminar sobre el aire. Cerré los ojos y di un paso al vacío. Pronto, la superficie se fue formando debajo de mis pies, como señalándome el camino. No me detuve a pensar. Tenía que ir al Bastion: el sitio acordado, al cual recurrir cuando mediaban situaciones de peligro. Avancé y me encontré con el mejor amigo que un hombre de Caelondia podía tener: el Martillo. Era como una extensión de mi brazo. Con él, solía destruir plantas, vasijas, cualquier cosa rompible que encontrara en la calle. Los vecinos me linchaban pero qué divertido que era. No dudé en tomarlo. Dada la situación, podía ser de utilidad.



Me preocupaba saber qué podría haber pasado con el resto de los Caels, los Ura, los Mancers y los Windbags. Incluso, temía por ese chico que tanto me molestaba… ese que vivía con una sonrisita pegada al rostro. Mientras pensaba en toda esa gente, dos scumbags se cruzaron por mi camino. Ya venía de aniquilar unos cuantos squirts y gasfellas. También destruí algunas torres para poder continuar el viaje al Bastion. Todas las defensas del reino parecían estar en contra de mi especie y los scumbags no eran la excepción. Esos bichos siempre nos odiaron y el odio es mutuo: unos pedazos de bolas de cebo, feas, gelatinosas y celestes. En Rippling Walls, cuando aparecía uno, lo llamábamos Pitufo Elefante y nos corría echando su baba venenosa. Qué asqueroso. Cosa más fea no he visto. En fin, tenía que llegar al Bastion cuanto antes y estaba cada vez más cerca, así que maté a los bichos de un remolinazo y seguí corriendo. En un momento, estaba tan cansado de tanta pelea y resaca que me desmayé. Cuando me incorporé, no reconocía el lugar donde estaba. Era un campo vacío. Segundos más tarde, me di cuenta: era el Bastion.

Un viejo estaba sentado al lado de una carpa, esperando la llegada de algún otro sobreviviente. Parecía el único allí. No me detuve a pensar si la pregunta que estaba por hacerle era apropiada:
-¿No vió a la chica que usaba este aplique en el pelo? -le dije mientras sacaba el barrete de cristal del bolsillo.
-Y... el barrete estaba de moda entre las chicas de Caelondia -me dijo. Por supuesto, eso lo sabía pero guardaba cierta esperanza.


Luego, recordé que había encontrado otro pedazo de cristal cuando pasé por el Wharf District, en el camino hacia el Bastion, pero no era un barrete. Era rosa, hacía un zumbido como el de un motor y mantenía cierta temperatura. El viejo me dijo:
-Ponelo ahí en el monumento, viteh. Y vas a ver lo que pasa.
Efectivamente, el Bastion vuelve a la vida. Crece y se vuelve más fuerte. Ahora, resta devolverle todo su esplendor. Tengo que ir a buscar los otros cristales. Es hora de viajar a tierras salvajes y desconocidas."

Ahí terminaba el texto y había quedado intrigada por saber cómo continuaba la historia. Sólo había una manera de averiguarlo: utilizando el único portal por el cual podía acceder hacia ese infinito imaginario. Un portal que me dejaría en el punto de partida y me daría la oportunidad de ser Kid, de vivir las mismas experiencias y unir los hilos de esa trama que, ya desde un principio, sonaba oscura y esperanzadora a la vez. Lo que sigue es mi vivencia personal en el corazón del reino de Caelondia, el Bastion.

El Viaje

En su totalidad, Bastion es un verdadero vuelo a lo inimaginable: superficies que se encastran como placas tectónicas, edificios que se erigen como por arte de magia, ferris aéreos, dioses que se hacen corpóreos, bosques encantados, escenarios de naturaleza fantástica con colores fulgurantes y bestias temibles. Todo se conjuga para hacer de esta visita una experiencia visual y auditiva única. El viejo Rucks, el otro sobreviviente, nos arrulla con su voz encantadora y hace de narrador omnipresente para seguir cada aventura. Kid es nuestro Rey Arturo, un caballero a quien debemos dirigir hacia las "cruzadas" para pelear por la recuperación de Caelondia. Pero, antes de emprender la cabalgata aérea a los puntos de batalla, hay que tener en cuenta los objetivos:



1- El principal, recoger la totalidad de cristales o shards para colocarlos en el monumento del Bastion y así devolverle el poder original a Caelondia.
2- En segundo lugar, encontrar sobrevivientes y llevarlos al Bastion para su protección.
3- Por otra parte, ejercitar la lucha. Para eso están las tierras de prueba o proving grounds y los dos destinos de Who Knows Where, una práctica real con los verdaderos enemigos en algún extraño lugar imposible de ubicar en el mapa físico.
4- También, recoger piezas y fragmentos del pasado de Caelondia. De ese modo, podremos intercambiar las piezas por mejoras en las armas y capítulos de la historia del Bastion.

El Bastion y su monumento

Conseguir los cristales es la tarea más riesgosa pero también, la más divertida. Para eso, Kid debe tomar el Skyway, una especie de cama elástica que lo traslada hacia algún lugar en el mapa, y enfrentarse a todo tipo de enemigos para llegar a la pieza clave. Con el cristal en mano, Kid regresa al Bastion y lo coloca en el monumento. Allí, comienza la reconstrucción.

Hay seis edificios que erigir y cada uno cumple una función distinta:>

- Distellery: aquí se encuentran los tónicos que mejoran las condiciones de juego. Se puede agregar sólo un tónico por nivel alcanzado. Los niveles son diez y se alcanzan mediante acumulación de experiencia (XP). Los tónicos son básicamente una ayuda para continuar jugando. Se destacan el Bastion Bourbon (agrega dos tónicos de Salud), Black Rye (agrega dos tónicos de Capacidad) y el Hearty Punch (una vida extra durante combate).

- Arsenal: simplemente, el lugar donde se almacenan las armas encontradas en tierras extranjeras. Se pueden elegir hasta dos armas y un secret skill que se activará con el uso de tónicos de capacidad. Hay muchos secret skills y la mayoría son muy divertidos: el Sneaky Decoy crea un falso Kid para despistar al enemigo, el Turret Surprise dispone torres a favor de Kid, el Squirt Lure convierte a un squirt a nuestro bando y el mejor de todos es el Gel Cannister, que homenajea a uno de los mejores juegos de PC de los últimos tiempos. Surprise!

Requermientos Mínimos

Microprocesador: Intel Pentium D 2.66GHz o AMD Athlon LE-1640
Placa de Video: Nvidia GeForce 8600 GTS 512MB o ATI Radeon HD 5550 512MB
Memoria RAM: 2 GB
Espacio en disco rígido: 1.6 GB
Versión de DirectX: 9