Oscuro, claustrofóbico, tenebroso… no es mi habitación, es la nueva aventura de 4ª Games. Metro 2033 se desarrolla en una Moscú nuclear en donde la vida en sociedad se desarrolla en las estaciones subterráneas del subte. ¿Qué habrá en la superficie devastada? ¿Quiénes lograron sobrevivir? ¿Este me deja cerca de la cancha de Boca? Chofer, chofer, apure ese motor…
Como rata por tirante
El destino del ser humano está en las profundidades de la Tierra. Eso todo el mundo lo sabe. Así como vemos fluir el agua de nuestras canillas sabiendo internamente que pronto naciones enteras vendrán por cada gota, que extrañaremos la época en la que íbamos a natación, todos bien sabemos que en cualquier momento sea por el calentamiento global, sea por la Tercera Guerra Mundial, sea por un ataque extraterrestre (de las tres opciones la más improbable, creo) terminaremos creando sociedades debajo de las ruinas de nuestras ciudades más queridas (¿alguien quiere a las ciudades?). Ya de por sí Metro 2033 se mete en uno de los lugares más extremos que existen en el mundo: la gélida Moscú.
Los desarrolladores ucranianos que se fueron del S.T.A.L.K.E.R. fundaron su propia compañía llamada 4A Games (¿cuatro ases?) y como primer desafío eligieron adaptar el libro del escritor ruso Dimitri Glukhovsky (“Cacho” para los que lo conocemos) que ya vendió más de un millón de copias en todo el mundo. Su obra tiene como protagonista al joven Artyum, quien decide abandonar el Palacio Subterráneo en busca de lo que sea que aseche sobre la superficie y que le aclare los verdaderos motivos de la desaparición de sus padres.

Tan solo 20 años después de la crisis nuclear que acechó la Moscú de rubias impresionantes, la ciudad se encuentra devastada y repleta de unos mutantes (socialmente discriminados como los Dark Ones) contra los cuales nuestro héroe batalla en un flashforward que veremos al empezar el juego. Esta visión de nuestro futuro será el punto de partida para que Artyum sepa que algo importante está por suceder en su vida, que puede salvar a toda su gente, que puede ser feliz (bueno, esto último lo puse yo).

Mi estación mis reglas
Cada una de las estaciones que conforman este lúgubre mundo subterráneo tendrá sus propias costumbres, sistema político y líderes. De modo que cada parada nos tiene preparada una historia que podrá ser contada por nuestro protagonista siempre y cuando aprenda a lidiar con el carácter, costumbres y estilos de cada uno de los habitantes de los diversos estados post crisis del plutonio enriquecido.

